La cuestión de la eficacia de los ambientadores ha sido objeto de debate durante la primera década que los vio aparecer en el mercado. Estos dispositivos de confort trabajan para nuestro bienestar diario mejorando la calidad del aire que respiramos y reduciendo la temperatura ambiente en unos pocos grados para los modelos más eficientes. Antes de responder a la pregunta “Qué ambientador debería elegir”, es importante entender primero la necesidad precisa de este tipo de dispositivo. Un enfriador de aire es para las personas que quieren enfriar una habitación de tamaño pequeño o mediano (menos de 20 m²) y para aquellos que no pueden tolerar el secado del aire causado por el uso prolongado de los acondicionadores de aire. La humedad por debajo del nivel de confort (alrededor del 55%) es tan incómoda como la humedad alta, ya que causará picor, sequedad en las mucosas y dolores de cabeza; los inquilinos que no tienen la posibilidad de instalar un acondicionador de aire, ya que los refrigeradores de aire no requieren ningún mecanismo de fijación o instalación; los hogares con niños pequeños, mujeres embarazadas y personas de edad avanzada que pueden temer el choque térmico causado por los acondicionadores de aire mal ajustados. Los que no están dispuestos a invertir miles de euros para equipar cada habitación con un sistema de aire acondicionado fijo. Sea cual sea el modelo que elija, se beneficiará de varias ventajas en comparación con la adquisición de un aire acondicionado. Los refrigeradores de aire son económicos en su compra y uso (menos de 100 W para enfriar una habitación de 20 a 30 m²), fiables siempre y cuando su mecanismo de funcionamiento siga siendo muy básico, móviles gracias a las ruedas y el asa de transporte, fáciles de usar y eficientes. Sin embargo, tenga cuidado de no cometer un error: un enfriador de aire nunca alcanzará el rendimiento de un buen aire acondicionado. Tampoco le permitirá fijar la temperatura “final” en su habitación.